Se revela después de meses de sol,
aspirando la energía de todos a su alrededor.
Empieza quemando las hojas con su tenue frío
revelando colores con tintes de atardecer.
Es una trampa infinita,
un bucle, un ciclo.
Poco a poco los colores se difuminan hacia un húmedo color tierra,
pisoteados y machacados hasta fundirse con el sin color del asfalto.
Así yacen nuestros corazones,
sufriendo las consecuencias del otoño,
un bache en el ciclo de la vida.
Las ansias por la primavera nunca fueron tan grandes.
