Yo,
afortunado espectador,
voyeur de tu vida,
acompañante.
I.
Tú,
semilla en húmeda tierra,
tímida, frágil.
Labrando el camino hacia el sol,
aferrándote a la realidad de la tierra
con tus delicadas raíces.
II.
Tú,
hermosa flor
de sonrisa de pétalos,
que regalas lluvias de risas,
bailes de colores y caricias de terciopelo.
Jamás he dudado que árbol serás.
