11.15.2020

Hyperion

Yo,

afortunado espectador,

voyeur de tu vida,

acompañante.

 

I.

Tú,

semilla en húmeda tierra,

tímida, frágil.

Labrando el camino hacia el sol,

aferrándote a la realidad de la tierra

con tus delicadas raíces.


II.

Tú,

hermosa flor

de sonrisa de pétalos,

que regalas lluvias de risas,

bailes de colores y caricias de terciopelo.

Jamás he dudado que árbol serás.